El sueño regula el cortisol y la insulina. Dormir menos de seis horas de forma sostenida altera el apetito, el ánimo y el ciclo menstrual. Busca horarios regulares y oscuridad total en la pieza.
La alimentación entrega los materiales de las hormonas: proteína suficiente, grasas saludables, fibra, hierro, calcio y vitamina D. Comer cada tres o cuatro horas evita bajones de energía.
El movimiento, especialmente el entrenamiento de fuerza, mejora la sensibilidad a la insulina y protege huesos y masa muscular, clave en todas las etapas. Empieza con lo posible y sostenlo en el tiempo: la constancia vale más que la intensidad.
