La terapia de reemplazo hormonal repone los niveles de estrógenos y progesterona que el cuerpo dejó de producir. Es el tratamiento más eficaz contra los sofocos, la sudoración nocturna, la sequedad vaginal y el insomnio de la menopausia, y ayuda a proteger el hueso.
Cuándo no se indica
- Antecedentes personales de cáncer de mama o cáncer de endometrio.
- Enfermedad hepática activa o trombosis previa.
- Sangrado uterino sin estudiar.
La primera consulta es para evaluar tu historia, tus exámenes y tus síntomas, y decidir la vía de administración y la dosis más adecuada. Ninguna mujer debería recibir terapia hormonal sin un estudio previo, ni aguantar síntomas por miedo a un tratamiento que no siempre está indicado, pero que cuando lo está, cambia la vida.
